Hoy he aprendido que reír hace que duermas mejor. Sinceramente nunca lo he comprobado pero mañana cuando me despierte lo sabre.
Esta afirmación me la han hecho dos personas importantes en mi vida a día de hoy.
Una de ellas es una five, la que se guía por impulsos, la que sueña despierta la que no tiene miedo en decir lo que siente a la persona de sus pensamientos. Os aconsejo que os busquéis a una amiga así porque es lo mejor. Es la persona que siempre hace el bobo contigo para sacarte una sonrisa, la cuando tiene que llorar contigo lo hace, sin miedo a que nadie la vez, la que si un día de lluvia tiene que acompañarte a verle a un entrenamiento lo hace y la da igual llegar a casa hasta con la ropa interior mojada, la que los sábados te coge de la mano, te saca del bar y te pregunta que te pasa.
La otra es el, es el chico por el que sigo despierta un jueves casi a la 1 de la mañana porque me esta haciendo reír lo que no me había reído en toda la semana, porque en cuanto mi móvil suena en mi boca aparece esa sonrisa que la gente dice que no muestro normalmente, porque nuestras conversaciones no son normales, podemos empezar hablando de zapatos y acabas hablando del camino del sofá a la cama, y por el medio alguna que otra ficha.
Desde el lado frió de la almohada en esta noche de otoño en la que no para de llover, solo te pido que pase lo que pase siempre me hagas reír.
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