La mayoría de la gente dice que sus amigas las cuenta con los dedos de la mano. Una mano, cinco dedos son todo lo que yo necesito. A ellas cinco a mi lado.
No somo perfectas, ni lo pretendemos ser. Cada una es el polo opuesto de la otra, no tenemos ni un físico ni una personalidad parecida. Pero con nuestros defectos y virtudes son como nos unimos en una misma pieza, difícil de separar, por no decir imposible. Pocos grupos han pasado por todo lo que nosotras hemos vivido. No puedo decir que las conozco de toda la vida pero os prometo que es como que así fuese. Se cada gesto de sus caras, cada mirada, cada sonrisa, cada parte de su cuerpo. Con ellas he vivido momentos inolvidables, he vivido derrotas de las cuales ellas me han levantado de lo mas hondo, igual que yo a ellas, pero también hemos vivido momentos buenos y son los que merecen la pena recordar. De una tarde en una terraza solamente las cinco puede salir el mejor viernes de la historia. Cuando alguna tiene la casa es libre es obvio que hay que cenar o comer allí normalmente nuestros típicos espaguetis a la carbonara. Un sábado aburrido nos dan unas cartas y unos cartones del Conquistador Don Rodrigo y acabamos subidas en un sofá bailando, cantando canciones como si la vida se nos fuese en ello o en medio de la noche en los tubos sentadas intentando arreglar el país mientras nuestras vidas son un desastre completamente. Somos capaces de la mayor de las estupideces pero si estamos las cinco juntas es la mayor aventura del mundo. Nos hemos escapado a un pueblo desierto para salir de fiesta y ver amanecer en un páramo, hemos subido y bajado una montaña en pleno Julio solo por el placer de estar unas horas bajos los rayos del sol, un domingo de Agosto a las 8 de la mañana, alguna de empalmada, estábamos saliendo en un autobús para irnos a Santander para pasar un día todas juntas, en que cazamos cangrejos, tomamos el sol, bebimos mojitos y sobre todo nos reímos.
Solo tenemos 16 y 17 años, somos adolescentes, pensareis en a esta edad no tenemos la cabeza amueblada y que no sabemos lo que queremos, pero desde aquí te juro que si me concediesen un deseo seria verlas despertarse cada mañana a mi lado y vivir con ellas todos los años que me quedan.
Os quiero demasiado, PUTAS FIVE
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