11.08.2012

Impotencia

Es una de las peores sensaciones del mundo, querer hacer algo y no poder.
Ahora mismo deseara estar en un lugar desierto, sola, sin nadie a mi alrededor, solamente yo y mis pensamientos. Desearía gritar, hasta que me quede sin aire, hasta que no tenga voz. Llorar hasta que mis ojos estén secos, hasta que no puedan echar una lagrima mas. Necesito un saco de boxeo, algo a lo que pegarle tan fuerte que me quede sin fuerzas y caiga rendida al suelo. Necesito desahogarme...
Me gustaría cogerte un día, ponerte delante mio y preguntarte cada una de las dudas que tengo en mi cabeza. Porque no es una, son miles. Son cosas que no entiendo. Ni yo, ni nadie. Vale que a lo mejor lo digas de bromas, pero si te sirve de consejo para otras veces, antes de hacer ilusiones a alguien, piensa en el daño que con lleva para esa persona. Son preguntas que con pocas palabras sabrías contestar y en menos de media hora quedaría aclarado. El problema es que aunque no quiera reconocerlo sigo siendo una niña, que prefiere esconderse detrás de su fachada de dura, que nada la importa y lo único que sabe es dar puñetazos. Eso es mucho mas fácil, es mas fácil que poner delante de tu metro ochenta, de tu sonrisa picara, de tus ojos marrones y decirte una a una cada pregunta que llevan dando vueltas por mi cabeza. Son peguntas sencilla: ¿porque me mandas esos whatapps los domingos? ¿Porque te me quedas mirando hasta que alguien te mira? ¿Porque bailas conmigo y me das un beso, si a las demás no se lo haces? Así serían todas, pero se la respuesta: darte la media vuelta e irte por donde habías venido. No quiero ver como te alejas de mi, prefiero tener esas mil dudas en la cabeza y que de vez en cuando aparezcan para dejarme sin ganas de nada, a no tenerte a mi lado nunca mas.




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